“¿Por qué mi mamá se veía tan grande en la secundaria?”: La ciencia detrás de las fotos de la adolescencia de los 80s y 90s

“¿Por qué mi mamá se veía tan grande en la secundaria?”: La ciencia detrás de las fotos de la adolescencia de los 80s y 90s

Un debate que ha tomado fuerza en redes sociales, a raíz de una simple foto, es si los jóvenes de décadas pasadas parecían más grandes de lo que aparentan los de ahora. Cientos de usuarios en X y Facebook han coincidido en que, al ver fotografías de sus padres en la secundaria o preparatoria, pensaban que ya eran adultos. Las teorías para explicar este fenómeno van desde la contaminación y el estrés hasta la forma de vestir, pero un experto en gerontología de la UNAM ofrece una explicación mucho más profunda.

El doctor Víctor Manuel Mendoza Núñez, con más de 30 años de experiencia, señala que la clave no está en un solo factor, sino en la combinación de varios. La genética, por sí sola, solo representa entre el 20 y 25% de la longevidad y el estado de salud. El resto, un asombroso 75-80%, está determinado por la epigenética, un campo de estudio que se enfoca en cómo el ambiente y los estilos de vida influyen en la actividad de nuestros genes, acelerando o frenando el desgaste del cuerpo.


Los pilares de la juventud: Estilo de vida y ambiente

El Dr. Mendoza explica que la diferencia en la apariencia entre generaciones radica en dos factores principales: el ambiente y los estilos de vida. Mientras que las generaciones pasadas se enfrentaban a contextos de mayor estrés económico y una menor conciencia sobre la salud, las generaciones actuales han visto mejoras significativas en sus condiciones de vida.

El especialista enumera los cinco pilares fundamentales para una longevidad saludable que hoy se promueven activamente: ejercicio físico moderado, alimentación saludable, sueño reparador, inclusión social satisfactoria y estimulación cognitiva. En conjunto, estos elementos explican por qué las personas, en promedio, lucen más jóvenes ahora. La mejora en la alimentación, el acceso a información sobre el cuidado de la salud y los cambios en el ambiente han contribuido a que el proceso de envejecimiento sea diferente, visiblemente más lento que en las décadas de los 80 o 90.

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